Seminario Mayor de Hermosillo “Juan Navarrete y Guerrero”

El Seminario Menor y la nueva construcción

En 1996 llegó a Hermosillo como obispo coadjuntor de la Arquidiócesis de Hermosillo D. Carlos Quintero Arce. Al momento de su llegada, una de sus prioridades fue conocer el Seminario de Hermosillo, donde pudo percatarse que, tanto el Seminario Mayor como el Menor (preparatoria) ocupaban el mismo edificio y, lo primero que buscó, entre los años 1969-1969, fue hacer un departamento en la parte posterior del edificio, para dedicarlo al Seminario Menor actualmente Usado como dormitorio, ubicado junto a la calle Quintero Arce, nombrado como encargado al entonces presbítero Teodoro E. Pino. Posteriormente, el Pbro. Pedro Moreno Álvarez se encargaría de ampliar el edificio, en lo que hoy ocupa la lavandería y un lugar contiguo usado como dormitorio.

En esos mismos años se presentó un proyecto para construir un nuevo Seminario, en los terrenos frente al edificio original, mientras que la parte ya construida pensaba dedicarse al Seminario Menor, con lo cual se buscaba tener más independencia en las distintas etapas de la formación sacerdotal. De ese proyecto quedó lo que se conoce como “El Elefante”, que habría de funcionar como casa de formadores, pero también como oficinas para ellos y para los miembros del patronato. Dentro del proyecto total, este edificio hubiera sido como la casa central.

El proyecto no se llevó a cabo por la difícil situación económica que se vino, pero también porque se redujo drásticamente el número de seminaristas, hasta llegar a doce; debido, en gran parte, a una crisis sacerdotal generalizada en estos años 70’s. Vale la pena tomar en cuenta las opiniones de los rectores de ese tiempo, como el Pbro. Moisés Villegas, quien estuvo como rector desde 1969 hasta 1972, quien comentaba: “el Seminario empezó a abrirse con innovaciones, como discusiones acerca de la personalidad de los alumnos. Se cuestionaban la obediencia, la disciplina, las normas, las reglas; toda imposición tenía que ser discutida por los alumnos, antes de ser aceptada, se empezó a dialogar las salidas. Era el momento de rompimiento de una obediencia ciega, de la disciplina como momento de carácter, de sujetarse de adhesión, como signo de vocación, de no salir; se empezó a abrir diálogo, a hacer planes, objetivos, se empezó a luchar con la inspiración del Concilio Vaticano II y comenzaron a escasear las vocaciones.
Don Carlos Quintero Arce comenzó a mandar a formadores y profesores a prepararse en Roma, en las disciplinas filosóficas y teológicas y el mismo Sr. Quintero impartió lecciones a los alumnos de filosofía y teología. En estos tiempos, se organizó un patronato para el sostenimiento del Seminario y se buscó la aportación de las parroquias. También comenzaron los seminaristas a salir los fines de semana a algunas parroquias o lugares de pastoral, que sostenían los propios formadores, para ejercitarse precisamente en esta área de formación del pastor, igualmente se decidió que el mes de julio, al final del año escolar, fueran de misión a las parroquias fuera de Hermosillo.

Con motivo de las Bodas de Oro Episcopales de Don Juan Navarrete, en Junio de 1969, se nombró oficialmente al Seminario de Hermosillo como Seminario Mayor de Hermosillo “Juan Navarrete y Guerrero” y se cimentó como símbolo permanente, en la entrada principal, la gran Cruz metálica insignia de nuestra institución.

Vuelve el Menor (1976-1992)

En 1973, Don Carlos Quintero hizo una visita Ad Limina a la ciudad de Roma, donde expuso las razones que tuvo para clausurar el Seminario Menor, debido a los altos costos que originaba, y la respuesta de la Santa Sede fue que tenía que abrirlo de nuevo. Una vez que hubo regresado de la ciudad eterna, el obispo buscó un lugar adecuado para el Seminario, el cual le fue proporcionado por Belisiario Moreno en los terrenos que actualmente ocupa el Curso Introductoria. El primer director del mismo fue el Pbro. Julio César Castillo quien en ese entonces acababa de finalizar sus estudios teológicos en la ciudad de Guadalajara; su inauguración se llevó a cabo el día 22 de agosto de 1976, con unos cuantos alumnos y se pidió la ayuda del Seminario de Guadalajara para que enviara Diáconos que habrían de ayudar en la formación de los jóvenes, como director espiritual o prefecto de disciplina.

En cuanto a la cuestión académica, el Seminario Menor fue adscrito al Colegio Regis, a donde acudían los jóvenes a tomar clases por las mañanas mientras que por las tardes recibían educación religiosa. El Seminario Menor después de varios años de estar presentando sus servicios, y debido a muy diversas razones, tuvo que cerrar sus puertas en junio de 1992 para dar cabida, en ese mismo lugar, al Curso Introductorio.

Curso Introductorio Santa María de Guadalupe (1992)

A partir de agosto de 1992 inició sus actividades el Curso Introductorio del Seminario de Hermosillo, como una respuesta a las exigencias de la formación sacerdotal, con la finalidad de ofrecer conocimientos básicos de la vida del Seminario, así como una nivelación académica. Hasta hoy, sigue siendo la casa de los seminaristas que deciden iniciar su proceso vocacional.